El fenómeno de la migración forzada fue analizado en la conferencia “Migración forzada”, impartida por el Pbro. Luis Eduardo Villarreal Ríos, director del centro de atención a migrantes Casanicolás, auspiciado por la Arquidiócesis de Monterrey. Durante su ponencia, el sacerdote abordó las causas estructurales de la migración, los desafíos en la atención a migrantes en México y las posibles soluciones para una integración efectiva.
Causas y dimensiones del fenómeno
El padre Villarreal explicó que los migrantes forzados son personas que huyen de sus países debido a conflictos armados, persecuciones políticas, violencia generalizada o crisis económicas severas. En México, además de los migrantes internacionales, existe una problemática de desplazamiento interno, principalmente en estados como Chiapas, donde la violencia ha obligado a comunidades indígenas a abandonar sus hogares.
Según datos compartidos en la conferencia, al menos un millón de personas fueron detectadas en situación migratoria irregular en México entre enero y mayo del año pasado, con Venezuela y Honduras como los principales países expulsores. Además, mencionó que la migración no es exclusiva de América Latina, pues en los albergues también se reciben personas provenientes de África y Asia.
Las rutas migratorias más peligrosas fueron identificadas como el Mediterráneo y la frontera entre México y Estados Unidos. En el caso del Mediterráneo, destacó que miles de personas han perdido la vida en travesías marítimas precarias. Por otro lado, en la frontera norte de México, los migrantes enfrentan riesgos derivados del crimen organizado y la corrupción, lo que agrava su vulnerabilidad.
Retos en la atención a migrantes
El padre Villarreal explicó que la Iglesia Católica en Monterrey opera tres casas de atención a migrantes: Casa Monarca, Casa Santa Catalina y Casa Nicolás. Estas instituciones no solo ofrecen alojamiento y alimentación, sino también apoyo jurídico, psicológico y espiritual. Sin embargo, enfrentan diversos desafíos, como la falta de recursos, la percepción negativa de los vecinos y el desgaste emocional del personal que atiende a los migrantes.
Otro obstáculo es la falta de un sistema ágil para la regularización migratoria. Las instancias responsables, como el Instituto Nacional de Migración y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), están rebasadas en su capacidad de respuesta. Esta situación impide que muchos migrantes accedan a permisos de trabajo, lo que los obliga a insertarse en el empleo informal y, en algunos casos, los expone a redes de explotación laboral.
En el caso específico de Monterrey, se resaltó que la ciudad ha crecido de cuatro a seis millones de habitantes en los últimos diez años, impulsada en gran medida por la migración. Sin embargo, el incremento de población en las periferias ha generado tensiones sociales y problemas de seguridad.
Propuestas para mejorar la atención a migrantes
Entre las soluciones planteadas durante la conferencia, se destacó la necesidad de fortalecer alianzas entre las casas de migrantes, el sector empresarial, el gobierno y la sociedad civil. Se propuso la creación de un registro de habilidades laborales, ya que muchos migrantes tienen formación profesional en áreas como la salud y la ingeniería, pero quedan excluidos del mercado formal debido a la falta de documentación.
También se discutió la posibilidad de realizar reformas a la Ley Federal del Trabajo para facilitar la contratación de migrantes con estatus regularizado. Se mencionó que en países como Polonia, con la llegada masiva de refugiados ucranianos, se implementaron medidas de integración laboral que podrían servir como modelo en México.
Otro punto clave fue la necesidad de cambiar la percepción negativa de los migrantes en las comunidades locales. Se sugirió abrir los servicios médicos y psicológicos de las casas de migrantes a los vecinos, promoviendo una relación más positiva con el entorno.
Conclusión
La conferencia concluyó con un llamado a comprender la migración no como un problema, sino como un fenómeno estructural que requiere soluciones integrales. El padre Villarreal resaltó los cuatro principios planteados por el Papa Francisco en materia de atención a migrantes: acoger, proteger, promover e integrar. Finalmente, insistió en la importancia de una visión humanitaria y solidaria para responder a los desafíos que enfrentan quienes buscan un nuevo comienzo lejos de sus países de origen.